I
Quiero cantar a la vida,
quiero cantar al amor,
rescatar la Paz cautiva,
dar un beso a cada flor;
Verter en cada palabra
las emociones del alma,
tañer fogoso mi lira
con los dedos de la flama;
Volar con alas de tul
hacia el regio firmamento,
bañarme en su mar azul
y fundirme con el viento;
Beber la luz del lucero,
pintar las nubes de rosa,
navegar en el velero
de la luna misteriosa
I I
Quiero envolver a la gente
en mi abrazo de amistad
y nutrirle de la fuente
de mi inmensa voluntad;
Dar la mano a mi enemigo,
acariciar al leproso,
enriquecer al mendigo,
confortar al temeroso;
Conmutar las broncas quejas
del dolor y la agonía
por las notas armoniosas
de una excelsa sinfonía;
Con mi grito de alegría,
rebosante de ilusiones,
despertar la algarabía
en los mustios corazones.
I I I
Quiero arrasar la muralla
que separa a las personas
y erradicar sin batalla
la opresión y las cadenas;
Redimir los corazones
de la indigna prepotencia
y encauzar las ambiciones
por la célica indulgencia;
Instaurar un mundo ideal
cimentado en la confianza,
donde en todos, por igual,
viva y reine la esperanza;
Que tomados de las manos,
en un gesto de amistad,
vayan blancos y morenos
por la senda de hermandad.
Quito, agosto de 1988 |